Y alli estaba él, mirándome como nadie me había mirado; detrás de sus ojos estaba ese lugar a donde yo quería ir, aquel rincon de felicidad del que me habia perdido de niña. Me acerqué lentamente; mientras todos nos miraban, y mi alegría broto por mis ojos mientras lo abrazaba.
Ya no habia razón para seguir esperando, A su lado mi melancolía había terminado para convertirse en un paraíso sin final. Sus brazos envolvian mi atormentada alma y prometian cuidarme y ampararme hasta el fin de los dias. Y el tiempo habia desaparecido para hacernos inmortales, la brisa soplaba calidamente nuestros rostros mientras yo acariciaba su cabello y su mirada caia en la mia llenando el vacio de mi corazón.
Cerré mis ojos para ignorar esas miradas que nos rodeaban y hacer del mundo un espacio para el y para mí, y al abrirlos de nuevo….. no encontré mas que lagrimas en mi almohada de un alma solitaria con sus sueños desaparecidos.

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